¿Cómo será la educación del futuro gracias a la Inteligencia Artificial? 

Como una de las innovaciones más influyentes de las últimas décadas, no es ningún misterio que la Inteligencia Artificial se está abriendo paso en la gran mayoría de sectores de la sociedad actual. Por ende, hoy en día esta tecnología empieza a diversificarse del sector industrial, donde se suelen relacionar con mayor frecuencia estos algoritmos, y comienza a surtir efecto en áreas tan diversas y a la par importantes como son el aprendizaje, la enseñanza y la educación. 

Aquí se distinguen dos grandes puntos potenciales para que actúe la Inteligencia Artificial, asistiendo por una parte a la labor del maestro, y por otra al propio desarrollo cognitivo del alumnado.  

En primer lugar, desde la perspectiva del docente o la institución educativa, esta innovación disruptiva puede ser una gran aliada a la hora de minimizar las tareas repetitivas tales como la corrección de evaluaciones. Con el uso de algoritmos de calificación automáticos, se permitirá al profesorado disponer de más tiempo para atender individualmente a sus alumnos, adaptar el contenido de sus sesiones e incluso personalizar parte de su formación en base a las necesidades tanto grupales como personales.  

Además, también pueden apoyarse en softwares de Inteligencia Artificial capaces de diseñar programas de estudio sobre una temática predefinida en base a los contenidos más relevantes, interesantes y actualizados en la web, con la posibilidad de incluir también ejercicios y preguntas sobre la materia en cuestión. Al automatizar esta labor, el docente podrá optimizar su trabajo limitándolo a retocar y modificar la información que le convenga y centrarse en otras responsabilidades que aporten mayor valor al estudiante. 

Adicionalmente, los softwares de Inteligencia Artificial también pueden cumplir la función de determinar tendencias de rendimiento de los estudiantes, evaluando el estado inicial del alumno, proyectando su evolución y prediciendo la probabilidad de abandono estudiantil. Con la gran cantidad de información que recogen las instituciones acerca de sus estudiantes, tras un análisis previo de los datos, las universidades y colegios serán capaces de entender mejor el perfil de su alumnado para con ello intervenir antes de que se produzcan cancelaciones o bajas en las diferentes titulaciones. Gracias a la Inteligencia Artificial, el profesorado podrá anticiparse a estos escenarios potenciales implementando acciones correctivas y diseñando metodologías de enseñanza más eficientes con el objetivo de reorientar al estudiante hacia un buen camino.  

Por otra parte, no solo será la enseñanza potenciada, si no también el aprendizaje gracias a esta tecnología. Pronto quedarán atrás los desplazamientos para atender a una tutoría, las respuestas tardías de profesores y los programas de enseñanza estandarizados para grupos heterogéneos. Con la llegada de la Inteligencia Artificial, daremos la bienvenida a sistemas de aprendizaje en línea potenciados por inteligencia, ofreciendo dentro de su porfolio soluciones como el aprendizaje personalizado y colaborativo, los tutores virtuales y los campus inteligentes. Así, el estudiantado tendrá a su disposición una manera de resolver dudas y recibir apoyo en cualquier momento del día en un ecosistema interactivo y en constante evolución. 

Al mismo tiempo, el material lectivo que reciban estará adaptado a los conocimientos y habilidades de cada estudiante a través de un programa de estudios inclusivo que potencie el desarrollo cognitivo particular de cada individuo, siendo su propio progreso quien marque su camino a seguir. Para lograr esta iniciativa, la Inteligencia Artificial trabajará con datos históricos de cada alumno, analizando su perfil psicosocial, su estilo de aprendizaje y otros muchos factores.  

Por último, como ejemplo de una aplicación ya vigente de la Inteligencia Artificial en el sector de educación destacamos a ARTIE, o Entorno Integrado de Tutor de Robot Afectivo. Este sistema, desarrollado por un equipo del Departamento de Inteligencia Artificial en Madrid, está centrado en la identificación del estado emocional de un alumno y utiliza datos de input como el uso del teclado y ratón de un ordenador para encasillar al estudiante en uno de tres estados cognitivos: concentrado, distraído e inactivo. A partir de ahí, el algoritmo de ARTIE escoge la intervención más apropiada para obtener el mayor impacto positivo posible en la capacidad de aprendizaje del individuo, con acciones que varían desde palabras de aliento hasta acciones para intentar aumentar su motivación e interés. 

En conclusión, ni falta hace decir que, por supuesto, estas aplicaciones y casos expuestos no son más que pinceladas del potencial al que puede llegar la Inteligencia Artificial, ya que es capaz de sobrepasar la imaginación de la mayoría de los seres humanos. Por el momento, queda esperar a ver la reacción que tendrán las instituciones educativas públicas y privadas a esta nueva tecnología, porque por muchas ventajas que pueda traer, todo cambio supone un proceso de adaptación. En medio de este proceso es donde nos encontramos actualmente, pero no cabe duda de que las futuras generaciones de estudiantes serán incapaces de reconocer los modelos educativos de antaño una vez se instaure la Inteligencia Artificial en el sector educativo, y desde aquí esperamos que este cambio llegue lo más pronto posible

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